De un rincón a otro de la casa, las plantas decoran y alegran los distintos ambientes.
La afición a las plantas dentro de la casa ha ido en incremento en los últimos años debido a que cumplen una serie de funciones:
Representan puntos de interés y belleza en la decoración de interiores;
Son fuente de entretenimiento para aquellos que las cuidan y observan crecer y
Ayudan a limpiar el aire y agregar humedad atmosférica especialmente en ambientes calefaccionados.
Valga mencionar que las plantas "de interior" no existen. Las que denominamos así es porque en su estado natural prosperan, se desarrollan y están en armonía con otras en la sombra o con menos luz. Dentro de la casa corresponde reproducir aquellas condiciones para que se mantengan vivas y sanas.
Consecuentemente, cuando algo entorpece su crecimiento normal, se produce confusión en el cultivador. Muchos problemas observados en las plantas de interior son causados por sus dueños y se presentan por falta de conocimiento del crecimiento y requerimientos ambientales de ellas. Otros son producto de la presencia de microorganismos que producen enfermedades, o bien del daño provocado por insectos y ácaros.
Si se presta atención a las plantas, ellas normalmente indicarán mediante variadas respuestas en el crecimiento -cambios en el tamaño, apariencia, color y/o hábito de crecimiento- que algo anda mal.
Agua
Para todas las funciones vitales de la planta, es necesaria una cantidad adecuada y uniforme de agua; ésta varía de acuerdo al tipo de planta y al medio ambiente en el que normalmente crece.
Exceso de agua: El agua en exceso limita la presencia del oxígeno que las células radicales necesitan para respirar. En consecuencia, las raíces detienen su crecimiento, dejan de funcionar y se pudren. Corrección: Extraer la planta del macetero. Las raíces sanas tendrán una coloración blanca o amarillenta. Las raíces afectadas o muertas se tornan pardas y sueltas por lo que deberán ser removidas. Replantar la planta en un sustrato suelto y poroso, y regar abundantemente, dejando luego que el suelo se seque entre los riegos. Para comprobar el nivel de humedad de las plantas, pueden seguirse dos métodos prácticos: a) Inserte un trozo de madera (escarbadientes) en el macetero. Si éste sale mojado y con suelo adherido, hay suficiente humedad. Si sale seco o polvoriento, el suelo está seco y deberá regarse. b) Si es necesario escarbar el macetero hasta una profundidad de 2 a 3 cm, el nivel de humedad es bajo y se deberá regar.
Falta de agua: Las plantas que no disponen de suficiente humedad se marchitan. Una falta crónica de agua provocará que las hojas se vayan poniendo amarillas. Del mismo modo el crecimiento de la planta cesará. Corrección: Incrementar la cantidad de agua o la frecuencia de riego (pero no ambas medidas simultaneamente). Al regar aplicar suficiente agua permitiendo el drenaje del exceso. Al aplicar muy poca agua, la parte basal del macetero tendrá muy poca humedad para permitir un crecimiento normal de las raíces.