Francisco Pascasio Moreno, el hombre que entendió que caminar, recorrer, observar, estudiar y medir el territorio era fundamental para la defensa de la Patria, era hijo de Francisco Facundo Moreno Pisillac, un porteño que participó de la Batalla de Caseros del lado de Urquiza. Su madre era Máxima Juana Thwaites Rubio, hija del oficial británico Joshua Thwaites Gibson, capturado durante la segunda Invasión Británica en 1807.
El que casi todos identifican por su profesión y su apellido recorrió la Patagonia de punta a punta, defendió los derechos de los pueblos aborígenes, colaboró con las clases menos favorecidas y su ardua labor técnica en el diferendo limítrofe con Chile permitió incorporar miles de kilómetros cuadrados al territorio argentino.
Antes del Perito Moreno, la Patagonia era un territorio sin caminos, gobernado por un clima implacable, distancias gigantescas y caciques mapuches que cruzaban ganado robado por pasos cordilleranos hacia Chile.
“La soberanía no es un discurso. La soberanía es un cuerpo que se planta en la tierra” sostuvo quien concebía que había que ir más allá de las declaraciones teóricas. La soberanía es un acto físico de ocupación, exploración, conocimiento y poblamiento del territorio.
El hombre que alguna vez dio la receta para una Argentina mejor al decir “Donde reinan el trabajo y la escuela, la cárcel se cierra”, tuvo una vida con matices de una aventura literaria, con la impronta de un personaje que parece inventado por Julio Verne.
Nacido en Buenos Aires el 31 de Mayo de 1852, Francisco Pascasio Moreno tuvo una infancia atravesada por las dificultades escolares, especialmente en geografía, contrastando notablemente con la brillantez de sus años de adulto.
Desde muy pequeño, impulsado por su padre, comenzó a recolectar elementos naturales a orillas del Río de la Plata y en la zona de Palermo, piedras, huesos, restos de animales, plantas, herramientas, etc., objetos que él mismo denominaba como cosas raras. Esa temprana afición le permitió fundar un museo casero en el mirador de su hogar familiar junto a sus hermanos cuando apenas tenía 12 años. Muchas de esas piezas originales se conservan en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata.

El perito Francisco P. Moreno y el árbitro Thomas Holdich (1902)
En 1863 Francisco concurrió al colegio San José, fundado y administrado por los Padres del Sagrado Corazón de Jesús de Bétharram. Tres años después pasaría a la tradicional Escuela "Catedral al Norte" (actual “José Manuel Estrada”) en Reconquista 461 que hasta hoy se enorgullece de su paso por sus aulas.
Su talento científico se manifestó con precocidad cuando el reconocido naturalista alemán naturalizado argentino Germán Burmeister (1807-1892) bautizó a un armadillo fósil descubierto por el joven como Dasypus Moreni. A los 15 años, mientras atravesaba el dolor por la pérdida de su madre víctima de cólera, su familia se trasladó a Chascomús debido a otra epidemia de fiebre amarilla.
En ese lugar descubrió un importante yacimiento de fósiles, incluyendo el caparazón de un gliptodonte, mientras cumplía tareas en una compañía de seguros fundada por su padre. Comprendiendo rápidamente que su verdadera vocación no estaba en los trabajos de oficina, recibió el apoyo paterno cuando cumplió 20 años, momento en el cual le regaló un edificio de 200 m2 para albergar sus colecciones y dar origen a la Sociedad Científica Argentina.
Con 22 años, en Julio de 1874, emprendió –ad honorem- su primer viaje oficial a la Patagonia encomendado por el gobierno para relevar la zona austral y estudiar sus formaciones geológicas, con un contexto marcado por la tensión con Chile. A los 23 años partió nuevamente hacia el sur, explorando el curso del río Santa Cruz hasta su naciente, donde descubrió un imponente cuerpo de agua que bautizó como lago Argentino, además de avistar el lago San Martín, el cerro Viedma y el cerro Chaltén, al que identificó como volcán y denominó Fitz Roy.
Tales hallazgos motivaron a la Universidad de Córdoba a otorgarle el título Honoris Causa y al gobierno a enviarlo nuevamente en 1879 para determinar los límites naturales con Chile y hallar tierras de colonización. Sin embargo, Moreno priorizó la exploración del Nahuel Huapi y, en plena Campaña del Desierto comandada por Julio Argentino Roca y el general Conrado Villegas, fue envenenado capturado por los hombres de Sayhueque y condenado a muerte. Sayhueque fue uno de los caciques más poderosos e influyentes de la Patagonia durante la segunda mitad del siglo XIX, que gobernó el llamado País de las Manzanas, actual Neuquén y norte de Río Negro, y lideró una gran confederación que unía a mapuches y tehuelches.
Pudo escapar gracias a la ayuda de un joven aborigen y durante días caminó, desfalleciente y hambriento hasta que lo encontraron fuerzas militares en Febrero de 1880.
De regreso en Buenos Aires tras sufrir las secuelas de la fiebre, fue recibido como un héroe popular, aunque la indiferencia oficial lo llevó a renunciar a la comisión exploradora y viajar a Europa, donde dictó conferencias y recibió la medalla de oro de la Sociedad Geográfica de Francia.
Al retornar, intercedió públicamente en favor de los mismos caciques que lo habían apresado, intentando mitigar su cautiverio, y abogó por la concreción de un gran proyecto científico que culminó el 20 de Julio de 1885 con la inauguración del Museo de Ciencias Naturales de La Plata, institución que dirigió durante años.

En el plano personal, contrajo matrimonio en 1884 con María Ana Varela, conocida como Menena, con quien tuvo 7 hijos, de los cuales 3 fallecieron en la infancia. Años después, cuando se encontraba desempeñándose como perito en el crucial arbitraje de límites con Chile, su esposa decidió acompañarlo junto a los 4 niños a través de la cordillera a lomo de mula, junto al naturalista italiano radicado en la Argentina Clemente Onelli. Menena falleció de fiebre tifoidea poco después a los 29 años.

Parque Nacional Nahuel Huapi
A pesar del profundo dolor, Moreno continuó su labor técnica, y su riguroso trabajo en Londres logró que el laudo arbitral internacional permitiera a la Argentina retener 42.000 km2 que el perito chileno reclamaba para su país. Thomas Holdich, el árbitro británico que intervino en el litigio, le regaló a Moreno una frase inmortal: “Todo lo que obtenga el Gobierno Argentino al oeste de la división de aguas se deberá exclusivamente a usted.”
El reconocimiento popular fue inmenso y el gobierno le otorgó 25 leguas de tierras fiscales en el sur. Y él decidió donar tres leguas completas para crear el primer parque nacional de América Latina. Así nació el Parque Nacional del Sud, que desde el 29 de Septiembre de 1934 se llama Parque Nacional Nahuel Huapi.

El glaciar Perito Moreno
El resto de las tierras fueron comercializadas para financiar comedores infantiles, guarderías en barrios obreros y el Patronato de la Infancia. Su firme compromiso con los sectores menos favorecidos lo llevó también a renunciar a la dirección vitalicia del Museo de La Plata al enterarse de su anexión a la Universidad, temiendo que se transformara en un espacio elitista excluyente de los sectores socioeconómicos más bajos.
Posteriormente, elegido diputado nacional en 1910, impulsó normativas orientadas al desarrollo científico y la preservación ambiental. Presidió la Comisión de Territorios Nacionales, propuso la creación del Servicio Científico Nacional y de los Parques y Jardines Nacionales y apoyó el establecimiento de ferrocarriles en la Patagonia. También asumió la presidencia de la Sociedad Estímulo de Bellas Artes.
El 4 de Julio de 1912 constituyó la Comisión Organizadora del Movimiento Scout en la Argentina, creando una institución que se denominó en sus primeros tiempos Asociación de Boy Scouts Argentinos. También en este año es nombrado vicepresidente del Consejo Nacional de Educación.
En Marzo de 1913 renunció a su banca para aceptar su designación como vocal del Consejo Nacional de Educación, dónde se destacó por la creación de las Escuelas Patrias, para dar comida, abrigo y enseñanzas a niños pobres, una iniciativa propia de un hombre que comprendía que la educación era fundamental para hacer grande a un país.
También impulsó las guarderías infantiles en barrios obreros, la modificación de los planes de estudios de las escuelas nocturnas para adultos dándoles una orientación vocacional y técnica, la creación del escalafón para los maestros, las estaciones agrícolas, viveros, proyectos productivos, escuelas rurales y Cantinas Maternales para que los bebés desamparados tengan leche de madre para alimentarse.
El Perito Moreno murió el 22 de Noviembre de 1919 en condiciones de marcada escasez económica y sin el acompañamiento oficial que su figura merecía.
Tras diversas vicisitudes, sus restos y los de su esposa fueron finalmente depositados en la isla Centinela, frente a las aguas del lago Nahuel Huapi que tanto exploró y protegió, donde las embarcaciones actuales continúan haciendo sonar sus sirenas en señal de eterno homenaje a su memoria.