Hace 36 años, el 16 de Octubre de 1990, el Congreso Nacional promulgó en la Argentina la ley Nº 23.849. En esa norma se hacía explícito que es "niño" todo todo ser humano desde el momento de la concepción y hasta los 18 años, conforme lo señalaba desde ese mismo año la Convención de los Derechos del Niño (que en 1994 obtendría rango constitucional).
Si algo bueno tuvo todo lo que sucedió en la Argentina de los últimos años en torno al inmoral debate sobre el valor de la vida antes de nacer, fue poner en evidencia ante millones de ciudadanos lo que pensaban muchos hombres y mujeres públicos.
Antes de 2018 era menos habitual escuchar declaraciones a favor o en contra de matar niños en gestación, pero instalado fuertemente por el gobierno de Mauricio Macri, el tema se hizo público. Aunque hubo personajes que no sorprendieron con sus posturas, otros mostraron una faceta inimaginable.
Casi como si siguieran un guión fríamente preparado, vimos y escuchamos a actores, músicos, escritores, periodistas, médicos, abogados, expresarse con los argumentos amañados del imperialismo abortista convirtiéndose en lobbistas de un combate desparejo e injusto.
Así fue que gente que se metió en la casa de cada argentino a través de la televisión, la radio, el cine o el teatro, salió a decir con distintas estrategias y modos que le parecía bien que torturar, matar y hacer desaparecer a un argentino inocente e indefenso en el vientre de su madre sea "un derecho".
Adrián Suar, Alejandro Fantino, Alejandro Fiore, Alejandro Lerner, Andrea Pietra, Andy Kusnetzoff, Ángel De Brito, Angela Torres, Any Ventura, Arturo Puig, Beatriz Sarlo, Beto Casella, Carla Peterson, Carlos Ulanovsky, Carmen Barbieri, Catalina Bonadeo, Catherine Fulop, Cecila Roth, Celeste Cid, Chino Darín, Clemente Cancela, Cristina Pérez, Dalma Maradona, Damián Szifrón, Daniel Grinbank, Daniel López Rosetti, Débora Plager, Diego Golombek, Diego Iglesias, Diego Peretti, Diego Sehinkman, Diego Torres, Dolores Fonzi, Elena Roger, Eleonora Cassano, Eleonora Wexler, Erica Fontana, Ernesto Tenembaum, Esteban Lamothe, Esteban Mirol, Facundo Manes, Facundo Pastor, Federico Andahazi, Federico D’Elía, Federico Jeanmaire, Felipe Pigna, Fernán Mirás, Fito Paez, Flavio Mendoza, Florencia de la V, Florencia Etcheves, Florencia Peña, Florencia Peña, Franco Torchia, Gabriel Rolón, Georgina Barbarossa, Germán Martitegui, Gianinna Maradona, Gisela Busaniche, Gisela Marziotta, Gloria Carrá, Gonzalo Heredia, Griselda Siciliani, Guillermina Valdés, Guillermo Pfening, Inés Estévez, Iván Noble, Jazmin Stuart, Jean Pierre Noher, Jey Mammon, Joaquín Furriel, Jorge Fontevecchia, Jorge Lanata, Jorge Rial, Juan Falú, Juan Miceli, Juan Minujín, Juan Pablo Sorín, Juan Pablo Varsky, Julia Mengolini, Julián Weich, Julia Zenko, Julieta Cardinali, Julieta Díaz, Julieta Ortega, Karin Zavala, Katja Alemann, Kike Teruel, Lali Espósito, Lalo Mir, León Gieco, Leticia Bredice, Liliana Herrero, Lito Vitale, Lucia Galan, Luciana Geuna, Luciana Peker, Luciano Cáceres, Luciano Castro, Luis Novaresio, Magdalena Ruiz Guiñazú, Marcela Feudale, Marcelo Tinelli, Marcelo Zlotowiazda, María Carámbula, María Laura Santillán, María O´Donnell, Mariana Carbajal, Mariana Fabbiani, Mariana Mactas, Mariano Martínez, Marley, Martín Seefeld, Mercedes Morán, Migue Granados, Milva Castellini, Muriel Santa Ana, Nancy Pazos, Narda Lepes, Natalia Oreiro, Nicolás Magaldi, Nora Bär, Norman Briski, Pablo Echarri, Paola Krum, Patricia Sosa, Peter Lanzani, Pilar Sordo, Rafael Spregelburd, Reina Reech, Ricardo Darín, Roly Serrano, Romina Manguel, Sandra Mihanovich, Sebastián Wainraich, Silvia Martínez Cassina, Silvia Naishtat, Silvina Quintans, Sofía Gala, Soledad Silveyra, Susana Gimenez, Tini Stoessel, Ursula Vargues, Valeria Lynch, Valeria Sampedro, Verónica Lozano, Víctor Hugo Morales y Violeta Urtizberea, entre muchos otros más o menos conocidos, se despacharon ante un micrófono, usaron sus redes sociales y firmaron solicitadas a favor de que liquidar a un ser humano no implicara una penalización.
Una extensa lista de gente que si se la quitara de los medios de comunicación, del teatro, del cine y de la música, no habría casi nada para ver, escuchar o leer.
Lo paradójico es que nadie apaga la radio, la tv o deja de ir a espectáculos porque no quiere ver, escuchar y mucho menos aplaudir a quien matar seres humanos indefensos le parece "respetable".
Los argentinos siguen viendo programas donde son entrevistados, promocionados o comentados los artistas que hicieron lobby por la matanza legal que, desde 2021, ronda el millón de víctimas fatales, además de cientos de miles de mujeres y hombres dañados psicológica y emocionalmente.
¿Se vería correcto hacer una exposición valorativa de las pinturas de Adolf Hitler? ¿Se habría tolerado la disertación del Dr. Ricardo Barreda en un congreso de odontología? ¿Tendría compradores un libro de recetas de repostería de la asesina Yiya Aponte de Murano? ¿Estaría bien ponderar en un encuentro literario las poesías de despiadados dictadores como Iósif Stalin, un ensayo de Mussolini o los cuentos de Muanmar el Gadafi o Sadam Husein? La mayoría diría que no.
Pero, por extraños motivos, a una inmensa mayoría de los argentinos le parece que el pensamiento contrario al derecho a la vida inocente de actores, músicos, periodistas y hasta médicos mediáticos, no debe ser tenido en cuenta. Y que vale aplaudirlos, bailarlos y escucharlos. No se puede negar que son gente con suerte, ya que siguen logrando audiencia, rating y venta de entradas..
Hemos visto a algunos de la extensa lista participar de campañas solidarias (Julián Weich, Diego Torres, Valeria Lynch, Patricia Sosa, Daniel López Rosetti o Andy Kusnetzoff, por ejemplo) que resulta inverosímil o un acto de brutal hipocresía. ¿Cómo es posible estar a favor de abortar niños y, al mismo tiempo, participar de acciones por su salud o bienestar?
Valga señalar que, tal vez, la torpeza o la ignorancia haya empujado a muchos famosos a declararse proaborto legal y que pudieron haber cambiado de opinión al comprender que fue un error. Podemos seguir esperando que hagan público tal cambio.
Posiblemente, como suele decirse, el problema no es la maldad de los malos sino la inacción de los que se creen buenos. Y, tal vez, nos han preparado durante décadas para tolerar lo intolerable, para no reaccionar ante las cosas serias y sí para las banales, para sentir vergüenza de desentonar y ocultar los principios que decimos tener. Puede ser.
-> Alberto Mora