Cuando se habla de aborto, anticoncepción o "derechos reproductivos" a nivel internacional, suelen aparecer nombres como Planned Parenthood o MSI Reproductive Choices. Sin embargo, existe otra organización menos conocida para el gran público, pero con una enorme capacidad de influencia: DKT International.
Así lo publica el medio Religión en Libertad, señalando que DKT fue fundada en 1989 en Washington por Phil Harvey para la distribución de anticonceptivos y a la promoción de la cultura de la muerte.
Actualmente opera en más de 100 países de África, Asia y Hispanoamérica, donde comercializa desde preservativos y anticonceptivos hormonales hasta dispositivos intrauterinos y pastillas de aborto farmacológico.
DKT se autodefine como "el mayor proveedor mundial de servicios de salud reproductiva y aborto". La organización comercializa pastillas abortivas como misoprostol y mifepristona, y posee derechos globales para la venta de dispositivos de aspiración manual endouterina (AMEU).
Según los datos difundidos por la propia organización, durante 2025 distribuyó más de 1.000 millones de preservativos, más de 136 millones de dosis de anticonceptivos orales y millones de tratamientos relacionados con el aborto.
Gestionar el aborto en soledad con pastillas
Como señalan los analistas Carlos Polo y Carlos Beltramo: "El caso DKT encarna el corazón del nuevo paradigma del aborto en el siglo XXI: que la mujer compre las pastillas, gestione el aborto en soledad, asuma las consecuencias y, si algo sale mal, que el sistema público cargue con los costos. Mientras sus redes presentan a esta organización como una defensora de los derechos de la mujer, en la práctica opera como una maquinaria global de expansión, normalización y comercialización del aborto".
Un modelo empresarial dentro de una ONG
Una de las singularidades de DKT es que no funciona como una ONG convencional. La mayor parte de sus ingresos procede de la venta de productos anticonceptivos. De hecho, la organización presume de haber alcanzado una elevada autosuficiencia financiera gracias a la comercialización masiva de estos productos en mercados emergentes.
Este modelo, conocido como "marketing social", busca modificar comportamientos mediante campañas publicitarias y la distribución a gran escala de productos relacionados con la planificación familiar.
DKT sostiene que esta estrategia permite llegar a millones de personas sin depender exclusivamente de subvenciones públicas o donaciones.
Aunque buena parte de sus ingresos son comerciales, DKT sigue recibiendo apoyo de algunas de las fundaciones más influyentes del mundo.
Entre sus financiadores figuran la Fundación Gates, la Hewlett Foundation, la Packard Foundation, la Children's Investment Fund Foundation y la Agencia Sueca de Cooperación SIDA.
Estas entidades comparten una visión favorable a la expansión global de la anticoncepción y del aborto, convirtiendo a DKT en una pieza importante dentro de una extensa red internacional de organizaciones dedicadas a las políticas de la cultura de la muerte.
Phil Harvey, el fundador de DKT, fue un conocido empresario estadounidense que durante décadas presidió Adam & Eve, una de las mayores compañías de venta de material erótico de E.U.A. Paralelamente impulsó organizaciones internacionales dedicadas a la planificación familiar y a la expansión del acceso a anticonceptivos.
Aunque frecuentemente se presenta como una organización de planificación familiar, la propia DKT reconoce que trabaja activamente para ampliar el acceso al denominado "aborto seguro" en numerosos países.