Un niño es, para la Constitución de la Nación Argentina, todo ser humano desde su concepción hasta los 18 años. Y para el Código Civil y Comercial (vigente desde hace apenas 11 años), ese ser humano es persona y, por lo tanto, sujeto de derechos.
No obstante, es posible destruirlo, desecharlo, facilitar su muerte sin mayores argumentos, desde Enero de 2021 por la indigna, injusta e inconstitucional ley 27.610.
Ahora, el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, en conjunto con el Consejo Asesor de Políticas en Equidad de Género, consensuó un nuevo vademecum obstétrico que amplía las competencias de las licenciadas en obstetricia, las parteras, habilitándolas a prescribir productos farmacológicos para provocar abortos.
El documento cuenta con el aval de diversas organizaciones de activa militancia antivida, como FUSA, CELS, CEDES, REDAAS, Amnistía Internacional, la Asociación Médica Argentina de Anticoncepción, la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires, la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil, la Red de Profesionales por el Derecho a Decidir, además de otras asociaciones vinculadas a la temática.
Desde hace años el Fondo de Población de Naciones Unidas impulsa la sanción de una Ley de Ejercicio de la Obstetricia que otorgue a las parteras la facultad de prescribir -y no sólo dispensar- los medicamentos incluidos en el vademecum obstétrico, entre ellos los abortivos.
La expectativa era que una norma nacional generara un efecto "cascada" y obligara a las provincias a adecuar su regulación.
Sin embargo, el proyecto que obtuvo media sanción en 2019 perdió estado parlamentario tras fuertes cuestionamientos, ya que redefinía competencias tradicionalmente reservadas a los médicos y fue rechazado por numerosas asociaciones profesionales.
Desde entonces, la estrategia se trasladó al ámbito provincial, con el trabajo articulado del UNFPA, CEDES y REDAAS.
Como resultado, varias jurisdicciones ya permiten que las obstétricas prescriban directamente fármacos abortivos, sin la intervención de un médico.
Buenos Aires se suma así a lo decidido por las gobernacionez de Neuquén, Mendoza y Jujuy.
En la Argentina, la inseguridad más ultrajante se da en donde jamás debería entrar: el vientre materno.
[Fuente: NOTIVIDA]