El sexo de las personas no puede modificarse, aunque todos conocen a individuos que, cirugías, hormonización y maquillaje mediante, parecen ser del sexo opuesto. El género, concepto impuesto ideológicamente para poder contar con algo "mutable", no biológico, es lo que se ha colado como una pieza central en las argumentaciones de la militancia, la política y los negocios.
Aclarado este punto, vale señalar que el término "trans" no define a personas que han cambiado de sexo, sino que teatralizan tal mutación.
El 28 de Enero dos personas con atracción hacia individuos del mismo sexo -un hombre hormonizado con aspecto y vestimienta de mujer, y una mujer hormonizada con aspecto y vestimenta de hombre- fueron noticia al haberse difundido la realización de su casamiento en un templo católico de Corrientes.
"Solange Agustina" Ayala, el hombre vestido de novia, un activo militante del LGBTQ+ de larga data se presentó junto a "Isaías" Díaz Nuñez, la mujer con ropas de hombre, y fray Fernando Luis Gómez (Ordo Fratrum Minorum Capuccinorum) procedió con todo el ritual de un matrimonio religioso en la parroquia Nuestra Señora de Pompeya [Gobernador Ruiz 2665, Corrientes].
El 6 de Febrero, Ayala señaló en una entrevista en Radio Sudamericana que se pudieron casar "porque somos de sexo biológico distinto. El fray de la iglesia habló con el arzobispo, y nos había dicho que no había nada que pueda objetar en contra".
En la entrevista el hombre expresó que si bien los certificados de bautismo contenían los nombres reales, en el registro de matrimonio de la parroquia se usaron sus nombres inventados (legales).
Ayala no es un homosexual más. Su activismo lo ha llevado a participar de encuentros en la Argentina y en el exterior (Sudáfrica y Paraguay) referidos a los "derechos" del colectivo LGBTIQ+.
Ahora, y ante el escandaloso rechazo que provocó la difusión de lo sucedido, el arzobispado de Corrientes, que preside Mñor. José Adolfo Larregain (Ordo Fratrum Minorum Capuccinorum) anunció posibles medidas disciplinarias, asegurando que “en ningún momento se recibió la documentación eclesiástica correspondiente a las formalidades requeridas”.
En el documento, fechado el 8 de Febrero, el Arzobispado de Corrientes expresó que la Iglesia “cuida con especial solicitud la celebración de los sacramentos” y recordó que el matrimonio cristiano requiere el cumplimiento de condiciones esenciales para su validez y licitud.
Asimismo, advierte que “la omisión de estas condiciones no solo desvirtúa el significado profundo del sacramento, sino que también puede generar confusión en la comunidad de los fieles”.
Realizadas las consultas, el Arzobispado procederá conforme al Derecho Canónico, “actuando de oficio, con las advertencias convenientes y medidas canónicas disciplinarias formales que pudieran corresponder”.