Cualquiera que comprenda que los pulmones de una persona están preparados para una funcion primordial para la vida como es recibir aire y tomar de él el oxígeno para alimentar a las células del cuerpo, puede entender que fumar (tabaco en cigarrillos, habanos, pipas, marihuana o lo que sea) es una estupidez.
Si bien desde mas de 20 años viene bajando la cantidad de consumidores, más de 120 personas mueren por día a consecuencia del tabaco y eso ya debería hacer pensar en rechazarlo. Pero hay mas: antes de morir por los daños que le provocó fumar, cada una de sus víctimas LA PASÓ MAL.
El nocivo acto de fumar debería hacer que el Estado (en especial en las instancias que no obtienen dinero de la carga impositiva) lleve adelante políticas activas para hacer que no se empiece con el hábito y, principalmente, para ayudar a dejarlo cuanto antes.
La información de cómo actúa el tabaco, la nicotina, la enorme cantidad de tóxicos que contiene un cigarrillo, cómo la dependencia le hace el juego a poderosísimas empresas y a la voracidad del Estado, puede no convencer a todos pero, como se sabe, la ignorancia es funcional a quienes hacen daño.
El Estado nacional se hace del 73% del precio de venta de cada paquete de tóxicos cigarrillos y tal vez esa sea la razon por la que nada se hace para evitar el consumo.
Poco importa detenerse en si lo recaudado cubre o no los gastos de la salud pública para atender los perjuicios del tabaquismo: el tabaco enferma y mata, y un Estado responsable debe evitarlo.
En el mundo China, India e Indonesia concentran a casi la mitad de los fumadores con 467 millones. En la Argentina fuman 9.000.000 de personas con un preocupante inicio del consumo entre 13 y 15 años. Junto a Chile, nuestro país lidera el consumo de tabaco en la región.
Un fumador, tarde o temprano, se enfermará y, en muchas ocasiones, será una carga para la salud pública que deberá atenderlo en las múltiples afecciones que desarrollará. El consumo de tabaco se concentra en la población con un nivel socioeconómico medio-bajo, que se atiende en ámbitos estatales.
Esto debería ser una motivación para que el Estado desarrolle acciones firmes para que se abandone el consumo y para evitar el surgimiento de nuevos fumadores.
Las mujeres, que fuman tanto o mas que los hombres, padecen las tambien las dramáticas consecuencias que consumir tabaco.
Cada cigarrillo es un problema aunque sea obvio que 1 o 2 diarios es menos malo que 20. Y cada fumador, aunque sea ocasional, está incorporando en su cuerpo un tóxico que ningún beneficio provoca y que nunca es inofensivo.
Dejar de fumar no es sencillo, pero millones de personas comunes lo logran. Recurrir a reuniones de autoayuda o buscar apoyo psicológico pueden ser caminos válidos, pero cada fumador aunque se parezca a otro, es único y sacarse de encima a este enemigo requiere una estrategia y, sobre todo, voluntad personal.
Además de provocar EPOC y posibles partos prematuros, el consumo de tabaco favorece la aparición de cáncer en hígado, estómago, colon, páncreas, cuello uterino, laringe, boca, riñón, vejiga, esófago, garganta y sangre, además de pulmón.
Los filtros de los cigarrillos están compuestos por un derivado del petróleo, el acetato de celulosa, con el fin de diluir y enfriar el humo inhalado por los fumadores y para atrapar una parte del alquitrán.
Además del daño que provoca el tabaco en el fumador y su entorno, las colillas se transforman en residuos en las calles y en las playas. Cada colilla llegará al río por acción de los desagües pluviales haciendo que la nicotina, el alquitrán, el arsénico, el plomo y los hidrocarburos poliaromáticos contaminen las aguas y atacando a la fauna.
El humo del tabaco tiene más de 7.000 componentes químicos tóxicos, de los cuales alrededor de 70 son sustancias cancerígenas.
Desde Portal UNO y San Isidro Mi Lugar insistimos en que, junto con otras problemáticas, el tabaquismo debe ser combatido con firmeza y creatividad.